Hace un rato que ando pensando en escribirte avecita, los días siguen pasando todavía no pude recibir ninguna de tus cartas, y extraño con locura la incongruencia con que a veces tratas en un mismo párrafo dos o más temas, siempre explicándote. Pero sobre todo quiero leerte para saber que estas bien que estas aguantando esta distancia mejor que yo.
Anoche me entro un miedo, un miedo terrible palpable de que tanto esfuerzo que ponemos, y digo ponemos, y me refiero a todos los hombres y mujeres que estamos acá, a mis viejos que se preguntan todos los días si sigo con salud, si estoy comiendo, y me refiero a vos, allá sola viendo en el espejo como te crece el vientre. Este era un sueño de toda la gente que me deje allá en casa, y es el de todos los que estamos acá, pero alcanzará para algo?, hoy me siento un desvalido luchando contra molinos de viento, contra bestias mitológicas que ni siquiera se dejan alcanzar. Tengo ganas de volverme a toda hora, quiero abrazarte, las llevo calculadas son 28 semanas, ya se te debe notar, en la última foto llevabas la túnica que te trajo mamá de Grecia y no pude ver mucho.
Es una locura que este acá ayer Richard me decía, volvete José, todos lo vamos a entender, tenes a tu mujer en estado y no te podes perder este momento, la verdad ya se me esta yendo de las manos la fuerza para mantener la convicción de esta decisión, este era nuestro sueño avecita, nuestro y ahora estas allá viviendo uno que es de los dos, vos solita con todo. Pero falta menos y sé que no me perdonaras abandonar ahora después de tanto trámite que hiciste para estar acá, y bueno me mandaste en representación tuya, cuando creíamos que los dos no nos podríamos venir y en el consulado y la organización nos dijeron vayan pueden, el examen nos revela que algo tuyo y mio, algo de nuestro amor se va a hacer carne y hueso y músculo. Un día vendremos los dos, los tres, vos Juan y yo, o Juana, lo pensé y podes ponerle el nombre que quieras, mi amor, allá sola bancandote todo, las preguntas, los dolores, los viejos, las náuceas y a mi y mis menos 20 de voluntad.
Pronto acabará nuestro tiempo acá, dos semanas mas y llega el otro grupo. Hay tanto para hacer que en una vida completa no llegaríamos a cubrir ni la tercera parte de todas las necesidades de esta gente.
Ayer una madre se acerco cuando le daba a un nene comer en la boca, las condiciones del nene, para que contártelas si las sabes muy bien. Me regalo una muñequita de trapo, todavía le quedan ganas de regalarte cosas, si son ellos los que en material no tiene nada y andan siempre con esa sonrisa que resplandece. A veces los veo brillar cuando se ríen, será el desierto, la deshidratación o es que entre tanto dolor ellos tienen una luz natural que los envuelve permanentemente entre tanta desgracia.
Tuyo,
José.
hermosisimo... hermosisimo...
ResponderEliminar