jueves, 23 de febrero de 2012

Mi Bien Amada...

Hace un rato que ando pensando en escribirte avecita, los días siguen pasando todavía no pude recibir ninguna de tus cartas, y extraño con locura la incongruencia con que a veces tratas en un mismo párrafo dos o más temas, siempre explicándote. Pero sobre todo quiero leerte para saber que estas bien que estas aguantando esta distancia mejor que yo.
Anoche me entro un miedo, un miedo terrible palpable de que tanto esfuerzo que ponemos, y digo ponemos, y me refiero a todos los hombres y mujeres que estamos acá, a mis viejos que se preguntan todos los días si sigo con salud, si estoy comiendo, y me refiero a vos, allá sola viendo en el espejo como te crece el vientre. Este era un sueño de toda la gente que me deje allá en casa, y es el de todos los que estamos acá, pero alcanzará para algo?, hoy me siento un desvalido luchando contra molinos de viento, contra bestias mitológicas que ni siquiera se dejan alcanzar. Tengo ganas de volverme a toda hora, quiero abrazarte, las llevo calculadas son 28 semanas, ya se te debe notar, en la última foto llevabas la túnica que te trajo mamá de Grecia y no pude ver mucho.

Es una locura que este acá ayer Richard me decía, volvete José, todos lo vamos a entender, tenes a tu mujer en estado y no te podes perder este momento, la verdad ya se me esta yendo de las manos la fuerza para mantener la convicción de esta decisión, este era nuestro sueño avecita, nuestro y ahora estas allá viviendo uno que es de los dos, vos solita con todo. Pero falta menos y sé que no me perdonaras abandonar ahora después de tanto trámite que hiciste para estar acá, y bueno me mandaste en representación tuya, cuando creíamos que los dos no nos podríamos venir y en el consulado y la organización nos dijeron vayan pueden, el examen nos revela que algo tuyo y mio, algo de nuestro amor se va a hacer carne y hueso y músculo. Un día vendremos los dos, los tres, vos Juan y yo, o Juana, lo pensé y podes ponerle el nombre que quieras, mi amor, allá sola bancandote todo, las preguntas, los dolores, los viejos, las náuceas y a mi y mis menos 20 de voluntad.

Pronto acabará nuestro tiempo acá, dos semanas mas y llega el otro grupo. Hay tanto para hacer que en una vida completa no llegaríamos a cubrir ni la tercera parte de todas las necesidades de esta gente.

Ayer una madre se acerco cuando le daba a un nene comer en la boca, las condiciones del nene, para que contártelas si las sabes muy bien. Me regalo una muñequita de trapo, todavía le quedan ganas de regalarte cosas, si son ellos los que en material no tiene nada y andan siempre con esa sonrisa que resplandece. A veces los veo brillar cuando se ríen, será el desierto, la deshidratación o es que entre tanto dolor ellos tienen una luz natural que los envuelve permanentemente entre tanta desgracia.

Tuyo,
José.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Lunes 13,

Cuando por fin comprendí, lo que significaba para mi tu risa, no pude evitarlo, sonreí por dos horas, como un pelotudo, así básicamente, ya sé a vos mi Laurita, no te gustan las palabras soeces en la cartas, pero no encuentro en el diccionario que me regalaste ni una que describa con total efusividad y realismo ese momento.
Cuando supe porque me quedaba viéndote siempre a los ojos unos cuantos minutos, aun si te ponías nerviosa, y cuando te ponías nerviosa, te brillaban más, y yo buscaba tu mirada como un loco, rogando, riendo, diciéndote piropos y presionando un poco, hasta que vos de nuevo me veías, así fijo como sabes mirar. El tema, que después comprendí es que no podes sostener la mirada de alguien que quiere meterse dentro de ti y leerte. Vos siempre andas por ahí con tu diario, y todo lo decís en el. La primera y debo decírtelo Laura, la primera y única vez que me leíste unas hojas, quede sorprendido de cómo te metías dentro tuyo, escarbando como un minero experto y te lo decías todo, todo poéticamente, pero nada para vos más real que la poesía. Desde ese momento es que ando anotando mentalmente las veces que te veo encorvada sobre esas hojas, ya te vi llenar 3 diarios, y todo me dice que ahí está tu alma volcada, y a pesar de que tenes en mente algún día publicarlo, no podes aguantar que alguien, ni siquiera yo, se atreva a socavarte con preguntas y obtener respuestas concretas y reveladoras. Yo sé, te conozco, y hasta más de lo que vos dejas que te conozca, no sos un misterio avecita, a pesar de que así lo prefieras, sos tan clara que aún a riesgo de que subas la guardia te lo digo.


Jueves 16,

Calor, sudor, sangre, calor, hambre.
Pero no estoy tan desmotivado como el resto, sé que este lugar también devuelve. Aunque a veces ya no sé de dónde sacar fuerzas.
Yo sé, hace rato no escribo, es que estuvimos lejos del correo, por así decirlo.
Anoche soñé que estábamos en la playa tumbados viendo el atardecer, y cuando iba a besarte, el sueño se acaba. Extraño tus labios y tus manos cuando me secas el sudor de la frente.
Falta menos, pero hay que hacer varias escalas, resolver asuntos, para poder por fin vernos.
Me haces mucha falta.
José!

martes, 16 de agosto de 2011

Mi bien amada...

Ayer fue un duro día, y digo ayer y apenas hace 12 minutos que cambió en el calendario el día.
Te estuve pensando intermitentemente, las horas se hacían iguales, a pesar de la ardua labor.
Mis dos manos están exhaustas, pero no para escribirte a vos, que al fin siempre te transformas en la fuerza para seguir.
Por un momento mire al cielo y el calor me recordó nuestras tardes de verano en Córdoba, caminando sin rumbo, parloteando sin sentido acerca de alguna sin razón que nos atrapaba.
Mi querida Ave, las horas pasan y pasan y yo te extraño con la misma fuerza del primer día, todavía puede rememorar nuestro último beso, es el recuerdo lo que me mantiene funcionando, además de la invisible fuerza que crece en mi con solo llamarte a mi lado; estas en mi corazón y por ello en todas partes mi avecita.
Mañana los compañeros y yo daremos un paseo para buscar un lugar propicio para cavar un pozo, esperamos conseguir agua muy pronto.
Todos están cansados, se ven las barbas desprolijas, algunas de las mujeres dejaron la maña de retocarse el peinado cada vez que parábamos a descansar. Laura, a nadie se le ve tan lindo el cabello revuelto como a vos por las mañanas o en las tardes luego de retozar en mis brazos.
El correo sale el jueves próximo, espero llegue pronto a destino esta y las otras cartas que te envío.
José.